El último monstruo sagrado de la música francesa hizo construir la casa en 1967, sobre unas antiguas caballerizas.
Nunca llegó a poner allí los pies.
En mi primera visita, en el verano de 1991, todas eran ya declaraciones de amor, intraducibles juegos de palabras a su manera, apresurados retratos del artista.Al año de su muerte todavía estaba en un rincón, bajo una enredadera, la escultura.Cuando murió Montand, una muchedumbre se congregó, sin mediar consignas, bajo las ventanas de su torreón de la Place Dauphine.La Marsellesa, de Rouget de Lisle.Agradecimientos por conciertos memorables: Merci pour le Casino, merci pour le Zènith.Cuando Jane le dejó, entró en la Casa Negra la nueva amante de Gainsbourg, Caroline von Paulus, alias.Salut Serge y, serge je t'aime.Desapareció poco más tarde, para ser sustituida por los cien, doscientos, quizás mil paquetes de Gauloises hechos un amasijo blanquiazul por la lluvia, el equivalente francés de ese perpetuo Vuelta Abajo que humea entre los dedos de Gardel, en la Chacarita.Je t'aime, moi non plus.También sin consignas, los fans de Gainsbourg convirtieron el jardín y el muro de la casa de la Rue de Verneuil en un mausoleo popular a su memoria.
El manuscrito original.Shalako con Sean Connery, sexo video online mulher adora goza y Gainsbourg se encerró en la Casa Negra, como la llamaba la exquisita y cotizadísima Andrée Higgins, que la decoró siguiendo las obsesivas indicaciones de su propietario.Junto a la entrada alguien ha escrito: J'espère qu'au paradis ils t'auront laissé un tabac ouvert.Y Charlotte Gainsbourg sigue empeñada en convertir la casa en un museo a su memoria.Bambou, una modelo de veinte años que le daría un último hijo, Lulu.El busto de un hombre despellejado, procedente de una clase de anatomía forense".Sachs prohibió la distribución del disco,.No es un plan sencillo.Era un regalo para Brigitte Bardot, su gran amor imposible, pero.Se colaba algún insulto antisemita, que Fulbert, su nuevo mayordomo, se encargaba de borrar.




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